martes, 24 de mayo de 2011

Somos




Yo

que soy tiempo

Yo

que también soy silencio.

Un reflejo sobre una duda

como la luz que llega hasta mi ventana

y mis ojos que desconfían.

Vos

que sos como yo

Vos

con otro puñado de silencios.

Recipiente donde sólo sé que hay recuerdos

y me mirás y te veo

pero ya no hay lugar paro nuestros deseos.

Todos

que somos dimensiones caóticas

Todos

como una sensación que se repite y deforma.

El reflejo que ahora no es ventana sino otra cara,

realidad virtual de los sentimientos

y romper las distancias ahí donde siempre espera lo incierto.



lunes, 16 de mayo de 2011

Negación de los reflejos, dudas de los aciertos



...cinco preguntas




¿De dónde vengo?

¿Cuándo vine?

¿Quién soy?

¿Hacia dónde voy?

¿Cuándo me voy?



Esos días que por fin se hicieron pasado

la necesidad que nunca tuvo otra dirección

los silencios que se fueron acumulando

el destino latente, tácito detrás del efecto y la causa

el tiempo como constante, como unidad de medida de lo incierto.


...



¿De dónde vengo?



Esos días que por fin se hicieron pasado



¿Cuando vine?



La necesidad que nunca tuvo otra dirección



¿Quién soy?



Los silencios que se fueron acumulando



¿Hacia dónde voy?



El destino latente, tácito detrás del efecto y la causa




Cuándo me voy?



El tiempo como constante, como unidad de medida de lo incierto.





viernes, 8 de abril de 2011

Ser




No soy mas que agua
no soy mas que un sin fin de espejos
espinas que hieren los impulsos
defensa y castigo de la misma libertad

glor que nace en invierno
oposición a este sol centrífugo 
testigo de tantos pétalos inciertos
peleando destinos sin redención

otro brillo en mi espalda
otro reflejo que me alcanza
pero no es el mismo silencio el que se escucha
ahora que se calla la misma voz

espejos rotos en el piso  
mañana serán flores marchitas
agua que crea nuevos cristales
alquimia de una nueva perspectiva.



sábado, 12 de febrero de 2011

Ensayo sobre los círculos, las parábolas y las rectas

Las personas somos, de manera conceptual, una constante cantidad de círculos, parábolas y rectas. En algunos casos es más fácil ver algunas de estas formas, según que cantidad de similitud tiene una actividad, una reacción o un simple pensamiento con respecto a la forma en la que se encuentra. La estabilidad de estas formas varía constantemente debido a que todo el tiempo se está interactuando con otras formas, nuestras y ajenas.

Los círculos están presentes a lo largo de nuestra vida, sin importar hacia donde vamos o hacia donde volvemos porque siempre estamos dando vueltas. Cabe resaltar que “ir” y “volver” no son solamente caminos –aunque también lo pueden ser–, sino también ideas, deseos, pensamientos buenos, malos o intermedios. En los círculos el cambio es constante, uno gira todo el tiempo hacia el mismo principio. Las personas van por la curva infinita porque el círculo no es más que alejarse por curiosidad, intuición, especulación, etc; y volver por miedo, dolor, nostalgia, etc. Es decir que el círculo puede ser un aprendizaje cualquiera, conocer a alguien o tratar de cambiar el mundo. Uno se aleja de un estado inicial para volver al mismo punto de partida, los cuales son teóricos.

El problema es que el círculo va mutando a medida que se gira en él y el principio y el fin también se modifican. Está es la naturaleza de los círculos: el cambio constante pero a la vez repetitivo. Se trata de un estado simbionte donde el punto de partida es consecuencia de un final al que se está yendo. Se podría afirmar que el principio y el fin no existen en estos casos ya que son iguales al resto de la circunferencia, pero las personas le dan mayor importancia a ciertos puntos del total de la circunferencia. Esto es lo que ocurre durante la rutina de una semana o el total de un año, ya que después de los puntos significativos (lunes a la mañana o primero de Enero, por ejemplo) el proceso no cambia con respecto a lo que en estados anteriores ha pasado.

Las parábolas son curvas donde el principio difiere del fin. Estos tramos son los más comunes a lo largo de la vida. Se caracterizan por empezar un proceso desde un punto inicial el cuál se incrementa o desciende de manera exponencial hasta llegar a un valor máximo (positivo o negativo) para luego volver a un valor similar al principio pero en otra dimensión. En éstos casos entran ejemplos como el amor, hacer ejercicio, ver una película y otros casos entre tantos.

Si en el hipotético caso que una parábola volviese al mismo punto inicial se transformaría en un círculo. Esta es la diferencia más significativa de las parábolas: uno se aleja del principio para alcanzar otro fin, otro estado u otra realidad. Y aunque no lo parezca muchas veces confundimos círculos con parábolas, siendo más peligroso confundir una parábola con un círculo que viceversa, ya que esperando el final de ése proceso se volvería a un principio ya conocido cuando se esperaba estar en un nuevo plano, con lo cuál se alteraría el estado siempre inestable de los círculos.

Las rectas son las manifestaciones más efímeras en cuanto a personas. Son impulsos cortos, muchas veces llenos de energía donde no hay tiempo para pensar dos veces las cosas. Las rectas se dan en casos de inspiración, dolor o felicidad en altos niveles. Las rectas rompen muchas veces con las leyes del tiempo y la conciencia, pero sus casos son tan inusuales que ni el tiempo ni la conciencia sufren graves cambios mientras se manifiestan. Al igual que las parábolas, las rectas tienen un marcado principio y fin pero sin variaciones exponenciales durante el proceso, ya que el máximo nivel exponencial alcanzado se encuentra en el punto final. Esto se debe a que en la manifestación de una recta se busca un claro objetivo final, el cual creemos que está a nuestro alcance si se actúa de manera eficaz y enérgica. En cuanto el impulso de las rectas decrece, éstas se curvan y dejan paso a las parábolas.

Estas tres formas y manifestaciones se entrecruzan todo el tiempo entre sí y hasta son causas las unas de las otras. En la eternidad de un círculo puede haber una recta o de una recta se puede caer en una parábola y después convertirse en un círculo. También pueden considerarse los círculos como un proceso general, donde una porción de éste sería una parábola y un punto efímero de la parábola se percibiría como una recta. Estas formas no pueden separarse las unas de las otras ya que se originan desde un proceso anterior y tienen como resultado un nuevo estado, por lo cual, si se separan estas formas las causas y efectos se condensarían infinitamente en un único punto.


lunes, 22 de noviembre de 2010

Mientras llueve


La lluvia que corta la parábola del reloj y gota tras gota le va sacando al tiempo su fuerza centrífuga. La calma que depende del agua y las nubes, el silencio que depende de la luz y las ventanas. Gotas de agua que son gotas de sonidos que son materia que del cielo vuelve a la tierra. Proceso de la inercia constante que equilibra el infierno, que nos acerca al cielo, que no es el otro lado de la ventana aunque parezca lo contrario.


domingo, 31 de octubre de 2010

Hemíferas

A vos, que siempre esperás detrás de un mate lo que nunca va a venir...


Nos une el hemisferio izquierdo del reloj,

ya sea en un día que le cuesta empezar o una noche que recién se despierta.

De este lado de las verticales están las obligaciones,

que sólo son pasos que se acumulan,

que nunca son caminos.

Pero el hemisferio derecho del tiempo

que controla los silencios y el destino

siempre anda juntando cartas para hacer castillos

y ladrillos para encerrar sentimientos.

Las ausencias que sólo buscan presencias,

nunca intenciones de querer escapar,

nunca deseos de encontrar otra verdad.

Porque las verdades giran concéntricas

alrededor de una realidad

que no es mas que un punto

que no se comprende,

porque no hay lógica en las circunferencias,

ya sean estos círculos de los sueños

o estas parábolas que mueven relojes,

ya sea impaciencia que desploma el castillo

o consecuencias donde reviven las ilusiones.


miércoles, 27 de octubre de 2010

Fin



Lo que nos une nos destruye

lo que nos separa nos ilusiona

y el jugo de ir y venir por el espectro de colores

ya no nos divierte,

porque los colores uno a uno se nos fueron desgastando

y ya no hubo ningún tono ni semitono de amor para pintarnos los días.

El antagonismo que se nos hizo complemento

y sin querer descubrimos la patología de que las brújulas con el mismo norte aburren.

La sed de nuestra piel como deseo,

la necesidad de nuestras bocas, esclavas de los tonos y semitonos,

la costumbre que nos despertó de golpe porque estábamos llegando tarde

y corrimos apurados

y nos vestimos sin pensarlo

y nos despedimos para siempre sin saberlo.


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Brisa




Agarrá una brisa de mar y sentí su sabor, su humedad, su sal. Después dejala ir porque las brisas de mar no pueden guardarse en botellas y otros formatos para retener recuerdos turísticos ya que se descomponen fácilmente en simple aire. Pero se las puede sentir en cualquier orilla de cualquier mar, siempre que se esté de frente, con los ojos cerrados y las palmas de las manos abiertas. Después se debe que respirar ondo y sentir omo esa brisa desvía su camino y pasa por la nariz, por la vena pulmonar, en la aurícula izquierda, la autopista de la aorta. Ya la brisa de mar en la sangre produce un escalofrío agradable, y es normal que los ojos se abran y los labios se sonrían sin querer.
Volver se vuelve como si la realidad fuese otra, no la que se vivió, sino, la que te pega de frente en la frente y te hace fruncir la cara y el mal humor y el mal estar y el mal vivir de esa tierra oscura que es donde no llegan las brisas de mar. Por supuesto que se pone la otra mejilla, y no por filosofía de vida, sino porque en la sangre hay una brisa de mar, que se sigue moviendo a pesar de estar diluida en sangre, porque las brisas de mar no se pueden detener.