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sábado, 28 de noviembre de 2009

Inalcanzable




Cuando el punto de vista no es mas que un simple par de ojos lo imposible se hace infinito y lo alcanzable son sólo los pasos previos hasta caer en la realidad de lo efímero de tus ojos que sólo ven el celeste del cielo, que se cierran molestos por un viento ––que también es aire––, que sólo responden a otros ojos, que sólo reaccionan con otra piel, otra piel tan lejana que da lo mismo el cielo o tu espalda desnuda en una cama; mis ojos ahora se sienten así.



miércoles, 7 de octubre de 2009

Borrador




Algo se cayó, algo se rompió. Algo quedó quieto en la sorpresa del impacto, la materia irreversible sobre el piso, el proceso irreversible sobre el silencio. Algo estaba demás, algo nos faltaba en los labios, algo que no era un beso, algo que ni siquiera era un intento.
No.
Algo pasaba en el reloj, algo pasaba de éste lado. Tus ojos que me miraban sin reconocerme, nuestros labios que parecían querer esconderse, nuestras manos que parecían esquivarse.
Y siempre los espejos, los reflejos, la luz
que dibuja toda ésta realidad efímera.
Y sin embargo este letargo, estos años
que se acumulan en materia inexistente del otro lado de nuestros ojos.
La memoria cambiante, el pasado mutante, los sueños tan reales.
Acá estás y no estoy, allá estás y yo no voy.
Acá pienso y no sé volver,
allá me equivoco y no sé volver.
Y el deseo, el sufrimiento, la risa y el dolor. El desgaste, la distancia, el llanto y el amor.
No puedo esconderme en las palabras donde nadie sabe buscarme, no sé gritar lo que siento donde tantos ojos siempre saben encontrarme.
Lo abstracto, lo profundo, lo efímero; siempre terrenal. La ambivalencia del rechazo, el espejo hecho pedazos, mi reflejo distorsionado. Y tantos yo, tantos que vos no conocés, tantos que no conozco, tantos que imploro. Pero ninguno ajeno, todos el mismo movimiento, todos la misma luz. Todos yo, todos reflejos, todos ninguno.
Y vuelvo si me pierdo, me encuentro si no entiendo, sonrío si aprendo a sufrir. Y vuelvo si siento el fondo, respiro si falta poco, abro los ojos… abro los ojos porque hay algo por sentir.

Y suspirar… y vivir.


martes, 2 de junio de 2009

Otra vez






Otro día se va, y yo que me voy en la otra dirección, en esa dimensión sin vectores que es el silencio; la otra poesía, la respuesta que no se percibe pero que está ahí: detrás de mis ojos.

Otra vez ignorar lo correcto, otra vez jugar al juego que sólo yo entiendo, otra vez escapar para volver. Y volver con otra expresión, como si se hubiese dejado toda mancha moral que tapa la piel, mirando a quien no

se escapó con ojos de mentira, con ojos de infidelidad. Porque los escapes son infieles, porque el silencio es infiel.

Otra vez de vuelta. Otra vez otra vez. Las mismas calles, los mismos miedos, los mismos sueños, las mismas preguntas y el mismo tiempo. Y jugar con la alquimia de poder detener el tiempo en una foto no llena este espacio; es un placer a cuenta gotas, es ilusionarse con la realidad, es parar el tiempo en un papel, es odia a ése papel por poder ser eterno, es resignarse a seguir en esta línea sin sentido que es el tiempo.

Otra vez es de noche. Otra vez vas a llamar, otra vez voy a dormir, otra vez voy a despertar, a empezar lo que no que quiero, a tratar de jugar con el tiempo, a tratar de sonreírle a una nube que pasa en el mismo cielo. Pero quizás encuentre lo que busco, ese otro poema tan perfecto, tan anhelado, tan cerca pero tan lejos de mis ojos, de mis manos, de mis sueños: las palabras que escribe el silencio.



martes, 28 de abril de 2009

Las libertades




Pienso en la libertad. Y sé que mejor sería no escribir. Pero sería otro silencio más, y el ruido de la barbarie que cada vez se hace más insoportable.

Pienso en la libertad. En realidad estoy pensando en la palabra. Ahora caer por ese tobogán frenético que es el significado de lo que pienso. Debería aclarar que no escribo un ensayo ––no sé hacerlo y tampoco es mi intención–– pero pensé en la palabra, y creo que el concepto es tan erróneo como no se cree.

¿Acaso el hombre es libre? Los contextos históricos dirán que sí, la biología diría que sí. Pero lo que yo miro lo refuta. Y mis ojos no son especiales, mis ojos no son verdad, no son la verdad, pero creo ser crítico, creo poder analizar lo que miro, creo poder pensar.

El hombre puede caminar por donde quiera, cuando quiera y como quiera. Falso. Hoy la cultura es límite. La estructura nos frena. Y no es mas que la estructura que nosotros creamos, que el hombre supo crear para organizarse. Y surge la duda… como tantas dudas.

La ignorancia también es libertad; libertad de hacer lo que uno quisiera sin importar los conceptos ya preestablecidos. Un amigo mío ––que no es mío–– hace poco estuvo en Arabia Saudita y le sacaba foto a cuanto cosa encontraba después de parpadear. Era lógico ––culturalmente lógico–– que alguien le dijese que había ciertas cosas que no se podían fotografiar. Completamente comprensible. Por razones de religión y cultura mi amigo ––que no es mío–– pidió disculpas y se fue avergonzado como sé que se fue. Ahora bien. El concepto de conocer limitó su libertad de hacer lo que quisiera; de repente alguien le enseñó que existía un límite.

Esto significa que el conocimiento condiciona. No es pregunta, pero es necesario aclarar la negación. No somos menos libres por saber, pero es la cultura la que nos va a encerrar (y esa es la palabra que quería usar) en su forma, en su manera de ser, en su sí y no.

El hombre tiene libertad de pensar. Falso. La historia demostró que si se piensa fuera de los límites de la cultura se puede quedar fuera del círculo repetitivo que hace a la cultura la ambivalencia irónica (o viceversa) de ser y no ser; tener que esperar al tiempo para que las ideas lleven a esa idea, para que los conceptos se introduzcan en el círculo.

Pero al margen de la rebeldía, tan necesaria a los veinte años, tengo que refutarme. Porque con todo lo anterior creo que la libertad de ser es justamente condicionada por el encierro conceptual de la cultura. Es decir, que no existe libertad sin la tendencia de la cultura a encerrarnos en sus límites, porque sino no hubiese concepto de libertad, no hubiese la palabra “libertad” y yo no pensaría en la libertad y no estaría escribiendo, solo viendo los colores que no se llamarían colores, que pensaría sin necesidad de saber que estoy pensando: algo así como un chico sin personas alrededor.





todo esto surgió de: http://www.arteyfotografia.com.ar/7954/fotos/200155/#comentarios