Lo que nos sobra es del tiempo
¿qué nos sobra si no es un señuelo?
Aferrados a amuletos sin supersticiones
creyendo que vivimos en las segundas opciones de lo correcto.
Creemos sólo en los espejos,
odiamos las suposiciones y las sombras,
necesitamos de los oasis para poder escapar
hacia el otro extremo para sentir que se esta vivo.
De apoco voy perdiendo las rimas, los colores,
los abismos donde se caen torpemente los sueños.
De apoco te vas transformando en mi secreto, en mi silencio,
en mi mejor respuesta, en mi única solución.
Y de ahí se nos mezclan los reflejos,
se nos alteran los relojes,
se nos rompen los vasos y los labios
perdiendo siempre al mismo juego.
El señuelo
sobras de otro sueño.
El tiempo
fiel testigo y dueño de todo lo nuestro.